El desarrollo de una buena Autoestima

Posted by Orientación on 17 mayo, 2012 in Sin categoría |

El desarrollo de una adecuada autoestima en los niños es un elemento fundamental en la formación personal del niño. De ella depende el desarrollo de su aprendizaje, su capacidad de potenciar sus habilidades personales y sociales y el auto-concepto que tendrá de si mismo. Es decir, determina su desarrollo afectivo social e intelectual. En una palabra, su FELICIDAD como persona.

Cuando un niño tiene una buena auto-estima se siente seguro, competente, valioso. Es responsable y capaz de relacionarse adecuadamente con los demás y pedir ayuda cuando lo necesita sin sentirse inferior. Mientras que si tiene una baja autoestima puede generar en el niño sentimientos de desánimo, ansiedad, tristeza, agresividad, ser hipercrítico.

ALGUNAS PAUTAS QUE PUEDEN UTILIZAR LOS PADRES, PARA EVITAR PROBLEMAS DE AUTOESTIMA EN SUS HIJOS:

Siempre tenemos que tener en cuenta que no existen recetas mágicas que sirvan a todos los niños por igual, es importante antes de aplicar cualquier estrategia considerar las características individuales del niño: sus intereses, destrezas, temperamento, etc. No obstante, sí que se pueden establecer algunas pautas generales como:

  1. Permitir que sea un niño independiente, que sea capaz de tomar decisiones y de tener responsabilidades acorde con su edad: elegir su ropa, vestirse solo, jugar a un juego, etc.
  2. Reforzar positivamente las cosas que hace bien, sin esperar a que sea una conducta extraordinaria. Fijarse y premiar verbalmente las actividades diarias como hacer los deberes, colocar los juguetes, ayudar a poner la mesa…. “Que bien has estudiado hoy”. No considerarlas como su “obligación” y por tanto exentas de aprobación. Cuando se alaba al niño hay que evitar los “peros”: ”Que bien has estudiado hoy pero ayer no hiciste nada“. Así el refuerzo verbal se convierte en castigo.
  3. No criticar gratuitamente con insultos, reproches y acusaciones: “Eres un desordenado tienes tu habitación como una cuadra”. Es necesario concretar la conducta que deseamos cambiar y no personalizar: ”No me gusta ver tu habitación tan llena de papeles y con ropa en el suelo, eso me enfada y me disgusta”. De esta forma no se esta descalificando al niño sino que nos centramos en lo que hace.
  4. Enseñar que cometer errores es algo normal y que de ellos se aprende. Que es algo positivo y de lo que no hay que sentirse culpable: “Has suspendido el examen de lengua porque has estudiado poco, si dedicas más tiempo la próxima vez seguro que podrás aprobar”
  5. Establecer límites claros, enseñándoles a predecir las consecuencias de sus conductas: “Si no guardas tus juguetes no comerás helado”. No caer sistemáticamente en la amenaza sin llegar a cumplir el castigo. De esta forma el niño aprenderá que en realidad no pasa nada y por tanto no cambiará su forma de actuar.
  6. Pasar tiempo con el niño, tener contacto físico y jugar con él al menos media hora al día. Aunque pueda parecer poco tiempo, es suficiente si las actividades se realizan en las condiciones adecuadas y los papas saben estimular a los niños. No se trata de jugar mucho rato sino de hacerlo bien. Si los padres están cansados o mal humorados por el trabajo, mejor no jugar porque los niños se dan cuenta y vivirán el juego no como algo divertido y agradable sino como algo aversivo.

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